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Aspira a que el amor sea tu sistema de valores. Sé consciente de que hay mucho bien por hacer y tómalo como tu responsabilidad.

Cree firmemente que cada vida vale la pena ser vivida, que cada historia debe ser contada y que cada persona es única y especial.

Sé un punto de encuentro entre personas excepcionales y causas extraordinarias; un encuentro sincero, y duradero, basado en respeto, confianza, amistad y cariño.

Siempre considera a la persona un fin en sí misma y nunca un medio. Comprométete a que nadie se sienta solo. Que tus relaciones sean siempre personales, creando experiencias inolvidables y dando herramientas para afrontar las situaciones más difíciles de la vida. 

Usa la creatividad y la imaginación para obsequiar a las personas el regalo más grande que alguien puede dar: la esperanza.

Convéncete de que la entrega voluntaria tiene la fuerza para cambiar el mundo. Busca ser mejor y hacer mejores a las personas.

Comprende que solo eres una tenue luz en medio de la obscuridad. Enamórate de la vida y lucha por ella: la tuya y la de los demás. Sigue un mismo ideal: ser feliz y hacer felices a otros.

Transforma positivamente los recursos en ayuda. Sé agradecido con quienes te apoyan, transparente con lo que haces y responsable con lo que prometes. Haz las cosas    lo mejor que puedas.

Vive de acuerdo a lo que crees. Quien vive así,